Blender

Blender es hoy una opción que cumple con suficientes requerimientos para una edición y post-producción profesional, tanto en animación 3D y juegos, como en edición de vídeo, composición o etalonaje. Merece la pena mencionar que detrás de este software está la labor de Ton Roosendaal que puede considerarse el padre de la criatura. Tras la bancarrota de la empresa que desarrollaba Blender (NaN), Ton consiguió pactar con los inversores que Blender pasase a ser libre y de código abierto, para ello se necesitaba recaudar 100.000 euros para comprar los derechos. La Fundación Blender consigue recaudar esta cantidad en poco más de dos meses y el 13 de octubre de 2002, Blender fue liberado al mundo bajo los términos de la Licencia Pública General de GNU (GPL).

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Aunque Blender posee algunas carencias al compararse con aplicaciones dedicadas a la edición de vídeo, ya que en principio está orientado a la creación 3D, este software aporta una característica fundamental: La posibilidad de que el usuario pueda intervenir en el código y extenderlo para añadirle funcionalidades o automatismos que pueden facilitar algunas tareas tediosas como por ejemplo las conversiones de formato. Cualquier persona con unos conocimientos básicos de programación, puede desempeñar esta tarea a través de las librerías de su API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) en lenguajes de programación como Python. Debido a que Blender es software libre, se desarrolla a través de una comunidad distribuida por todo el mundo en la que cada programador aporta sus conocimientos para mejorar o añadir funcionalidades. La comunidad está formada tanto por desarrolladores como por usuarios, en ambos casos producen una abundante y rigurosa documentación sobre el uso y desarrollo de esta herramienta, además existen muchos espacios como foros, repositorios, chats, etc. en los que cualquier persona puede encontrar el apoyo de la comunidad.

Estos detalles facilitan enormemente el empoderamiento de la herramienta por parte del usuario, en el sentido de que pueda sentirla como propia y desarrollarla para satisfacer necesidades concretas y esto puede llevarse a cabo con un nivel relativamente bajo de conocimientos de programación. Cualquiera que sepa programación puede agarrar el código y ver cómo está escrito para copiarlo o tomarlo como referencia para su uso personal, para poder aprenderlo, mejorarlo y divulgarlo. Aquellas personas que no tienen conocimientos de programación, no tienen por qué aprender a programar, pero si a entender que es operando sobre esta variable sobre la que se puede intervenir para conseguir lo que se propongan en este ámbito. Saber que ese código está ahí, al alcance de nuestras manos es un primer paso importante para aprender a leerlo y comprenderlo y así poder escribir nuestra parte. Una de las formas más sencillas de aproximarse es a través del uso de la terminal de gnu/linux que hace de interfaz entre usuari*s y el sistema operativo (la terminal no muerde). Otra forma de aproximarse a estos conceptos es a través de los scripts. En la comunidad de blender hay muy buena información disponible para aprender.

La posibilidad de personalizar el programa desde el ámbito de la programación creativa, con un lenguaje asequible como es Python, abre un campo de experimentación no excluyente en el que cualquier aficionado puede poner en práctica sus ideas, a menudo para equivocarse y sin embargo aprender.

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